sábado, 29 de septiembre de 2012

No hay dia sin sol, ni agua sin gas

Es asombrosa la cantidad de bicicletas que hay en estas tierras. Si en España, según las estadísticas, cabemos a más de un móvil por cabeza, en Múnich me jugaría el cuello a que caben a más de una bicicleta. Se puede ver a personas mayores encima, a gente que va a trabajar o estudiar , o incluso a madres que tiran de un pequeño remolque en el que llevan a los niños chicos. Todo el mundo tiene bici, sólo me falta ver bicis para perros...


No lo critico, es un hábito que me encanta, y en cuanto encuentre una de segunda mano lo suficientemente barata como para no tener que estar un par de semanas sin comer, me la compro.
Supongo que fruto de la gran densidad de bicicletas, existe también una gran confianza y seguridad entre los usuarios. Es muy curioso cómo la mayoría están atadas a sí mismas. Sí, sí, has leído bien, pasan el cable de acero por la rueda y por el cuadro y ¡hala!, ya está asegurada. Nada de llevarse el sillín, o atarla a una farola en la que hay un dóberman que ha sido criado comiendo carne humana y al que llevan semanas sin alimentar. En Málaga, creo que podría afirmar con total seguridad, que una bicicleta atada a sí misma duraría menos que un polo de nieve al sol.

Pero toda cara tiene su cruz y Alemania no iba a ser menos. Todo muy bonito, muy civilizado y muy ________ (rellenar al gusto del consumidor). Pero ES IMPOSIBLE ENCONTRAR AGUA SIN GAS. No digo que no la haya, que la tiene que haber, aunque sólo sea en charcos y ríos.
El otro día me sentí como Indiana Jones buscando la botella de agua perdida. Justo cuando estaba a punto de rendirme, harto de leer wqibfqiybqfwiib wasser sin tener ni idea de qué significaba, encuentro una etiqueta que rezaba : Stilles Mineralwasser. ¡OLÉ!, pensé inocente de mí, en un proceso en el que mis dos neuronas casi se funden. Deduje que si en inglés el agua incolora, inodora, e insípida se llama still water, esa botella debía contener el néctar de los dioses que llevaba varios días buscando. Pero cuando me dispongo a probarla... 


¡¿Why is this happening to me!? 

Incluso ese agua tenía gas, menos que las otras, pero tenía gas y sabor. Que no se sabe qué es peor. Es el tipo de agua que toman aquí los enfermos que han de cuidarse...que son enfermos, pero siguen siendo personas ¡oiga! y tampoco hay que castigarlos. No entiendo cómo la farmacéutica Bayern es conocida por sus aspirinas en lugar de por sus pastillas para el meteorismo. Eso sí, las anillas de los tapones son de una aleación de adamantio y vibranium por lo que es imposible separarlas. Ya puedes valerte de los dientes o de un soplete oxhídrico que no lo vas a conseguir. Adjunto documento gráfico que da veracidad a mi historia.


Lleva conmigo ya varios días y ya le estoy cogiendo cariño a las orejillas que tiene.



martes, 25 de septiembre de 2012

Cuaderno de Pitágoras

Saltarse el otoño a la torera es muy sencillo. Sólo hace falta vivir en Málaga, donde se pueden tener 25ºC a las 4 a.m. de un lunes 24 de septiembre cualquiera, y viajar a Múnich. ¡Enhorabuena, ya es invierno!. Pero no se trata de cualquier invierno, sino del invierno malagueño. Esto quiere decir 20ºC de máxima y 7ºC de mínima, pero en septiembre. Aquí sin embargo tienen otro concepto de esta estación del año, el invierno se define fácilmente con -15ºC a la sombra de un bellotero que daba las bellotas como puños...
Salvando el miedito que da imaginarte salir a la calle con el cielo de la boca forrado para no tener frío, el resto promete.

Llevo algo más de 30 horas en Múnich y ya estoy encantado. A mi llegada me vino a recoger la primera encarnación de mi Mesías particular. Un alemán simpatiquísimo y extremadamente servicial que tuvo la amabilidad de transportarme a mi y a mis 30kg de equipaje desde Memmingem hasta Múnich en su Citroën C4. Tras varias horas de viaje y una noche sin dormir Philipp, que es como se llama mi nuevo amigo, me invita a un típico desayuno alemán que yo tengo la desfachatez de destrozar al comunicarle que soy vegetariano. Medio litro de weissbier y un bretzel que me supieron a néctar y ambrosía.


Sueño, muchísimo sueño, cantidades industriales catalizadas por el cervezón que me he metido entre pecho y espalda a las 10 a.m.. 

Meanwhile in Spain... Antonio no tiene el roaming activado y en casa empiezan a sonar las alarmas. Mi madre me llama el móvil y oye una locución de Pepephone que dice : Tintontín... Lo sentimos mucho Paqui pero el avión de su hijo se ha evaporado y con él su primogénito. Es por ello que su hijo no le contesta y no hay noticia alguna sobre la nueva cagada de Ryanair en los medios. Le rogamos que permanezca a la espera mientras se tramita una oración por su alma...
Algunos me llamarán exagerado, pero estoy seguro de que eso es lo que ella escuchó. Gracias a skype y a Patrick el entuerto se solucionó. Ya puedo gastarme un pastizal llamando en Alemania desde mi número español y las alarmas han dejado de sonar en casa.

Ajeno completamente a la situación de emergencia en España, almorcé  por primera vez, invitado por Philipp, en el MENSA de las facultades de ciencias en Garching, un pueblecito a aproximadamente 14 kilómetros del centro. ¡VAYA FACULTADES! realizamos un tour con mi compañero Iván y una pareja de portugueses, que nos dejó con la boca abierta. Prácticamente todas las ciencias tienen un edificio enorme para ellas solas, a excepción de matemáticas e informática, cuya convivencia se asegura armoniosa gracias a la estrella de las estrellas: el Large Person Slider 


¡Pedazo de chorraera que se gastan los coleguis! Y lo mejor de todo... se puede y se debe usar. Doy gracias a la facultad de ciencias de Granada por el péndulo de Foucault ya que sin él no me sacaría la carrera ni en 100 años.

Cierro la transmisión a las 1750 hora ZULÚ. 

Filcomen in Miunjen